sábado, 6 de julio de 2013

La chica que no existe

Había escrito una entrada, una entrada poética para presentarme pero luego la releí y me di cuenta de lo pedante que me parecía así que la borré. Últimamente ni siquiera me gusta como escribo y eso nunca me había pasado.
He decidido usar este blog como una especie de diario personal para desahogarme. Necesitaba hacer algo así, dejarlo por escrito. No me importa que la gente lo lea o no, el hecho de dejarlo expuesto en un sitio público me hace sentir extrañamente mejor.
No pretendo que sea un diario dramático con mis problemas existenciales, aunque obviamente pondré algo así en algún momento. Simplemente quiero decir lo que pienso, de cualquier cosa, cosas felices o tristes, problemas, buenos momentos, libros, películas, acontecimientos sin ninguna importancia... cosas que seguramente no le interesen a nadie pero que necesito sacar de mi cabeza. En realidad necesito sacarlo todo, cualquier pensamiento, porque sé que si los dejo acumularse las cosas van a acabar mal.

Debería empezar por presentarme pero la verdad es que no sé que nombre usar. No quiero poner mi nombre real, en parte porque no me gusta, en parte porque no quiero que nadie me reconozca si un conocido mio encontrara este blog, pero tampoco sé que nombre ponerme así que lo mejor será que, temporalmente, firme como White Lady.
Tengo diecinueve años, lo que yo considero como una edad intermedia, un punto vacío entre la adolescencia y la edad adulta, un punto en que lo único que puedes llamarte es ''joven'', un punto entre los dieciocho y los veinte, dos edades completamente definidas, tan cerca y tan lejos de los jodidos diecinueve.
Los odio.

Me encanta el cine, me encanta leer y me encanta el teatro. En realidad, me encanta el arte y me fascinan los artistas, pero yo no considero artista a cualquiera solo por saber pintar, escribir o actuar. Un artista puede serlo sin saberlo, sin haber tocado un pincel en su vida, sin haber escrito siquiera una linea de un relato corto ni haber pisado nunca un escenario ni un plató. Puede haberse pasado la vida trabajando de telefonista en un diminuto cubículo de unas oficinas enormes y, aun así, ser un verdadero artista. Es algo personal. Cualquiera puede aprender a pintar, a escribir, a esculpir, pero nadie puede aprender a ser artista.

En cualquier caso es posible que me acabe arrepintiendo de hacer este blog. Cuanto más cosas escribo más me doy cuenta de que habrá mucha gente que no entienda correctamente lo que quiero decir, aunque crean que si. Cuanto más lo pienso más veo que habrá gente que me dirá: ''Piensas así porque aún eres muy joven'' y que no sabrán ver más allá de la superficie y estoy segura de que el día en que me de cuenta de que no he conseguido hacerme entender, hacerle ver a todo el mundo lo que yo quiero que entiendan, ese día borraré completamente el blog y me olvidaré de él. No tengo la suficiente paciencia como para soportar esas cosas.